Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como sismo

Café espacial - Puras Palabras

Lo que relataré a continuación no puede salir de aquí, pues temo a las consecuencias. No sólo para mí, sino también en tu contra. Eso sí, te prometo que todo lo que leas será cierto, tan real como que mi nombre es Mario Eugenio. Una noche volvía del trabajo durante uno de esos aguaceros tremendos que apenas y te dejan caminar. Recuerdo que había salido tarde por culpa de mi jefe que no paraba de pedirme que le agregara cosas al informe de fin de año. Yo creo que salí unas dos o tres horas más tarde. Pues ahí venía yo caminando desde la parada del camión, ya por adentro de mi colonia, para ir cortando camino y poder llegar a la casa lo menos empapado posible. Como no planeaba salir tan tarde, ni sabía que llovería, y menos a ese grado, no llevaba paraguas. Recuerdo que mientras caminaba, y por la tormenta, no vi a nadie más en la calle durante varias cuadras, que recorrí con una revista sobre la cabeza que al menos me permitiera ver hacia dónde iba, y mi termo con café en la otra mano. ...

Sismo americano

Ahí estaba Jaime, de pie en la calle frente a la que toda la vida fue su cafetería, donde se reunía con amigos, tenía citas de trabajo y románticas y veía a su familia. Ahora, era historia escondida tras láminas de aluminio. Desde la acera de enfrente, recuerda que la primera vez llegó ahí buscando cambio para comprar una tarjeta para el teléfono público, pero una antipática mesera le dijo que solo le cambiaban el billete si compraba algo; sólo se le ocurrió pedir un americano. Necesitaba hacer una llamada a su novia, con quien había peleado la noche anterior, quería alcanzarla antes de que se fuera al trabajo. El café lo absorbió y una taza se convirtió en dos; no la alcanzó. Al día siguiente volvió, según con la intención de reclamarle el haberla perdido, pues dejó de responder sus llamadas, pero una vez en la puerta comprendió lo ilógico de eso. En su lugar, se sentó en la misma mesa y pidió otro americano. Desde donde estaba, en el presente, veía tan sólo una parte de los esc...

Prensa sísmica

 Bajo la punta de mi índice, empieza a bajar el émbolo. Lento. Lento, pero seguro, decía una maestra de primaria. Poco a poco baja hacia la cúpula metálica de la vieja prensa francesa. Conforme baja aquel émbolo metálico, lo hace también la rejilla circular, sumergiéndose en el agua. Un segundo, dos, tres, cinco. Suena la alerta sísmica. Es un simulacro, recuerdo. Vaya, un año más que pasa. El émbolo sigue bajando y del agua salen varias burbujas, aquel líquido entre ámbar y café oscuro se agita, quizá voy muy rápido. Aquellas ondas en el agua me recuerdan ese martes. El del 17. El café en mi taza se movía sobre el escritorio de la sala de juntas, aún antes de que sonara la alerta. Nos sorprendió hablando del simulacro de esa mañana. Mientras se movía el café en mi taza, la redacción se fue vaciando, las paredes se movían como llevándonos hacia afuera; del techo caía polvo, como si quisiera darnos un recuerdo. Mi taza se quedó ahí, pobre, sola, hasta que se enfrió aquella bebida es...